- La Asociación Provincial de Amas de Casa y Consumidores TYRIUS presentará a los Parlamentarios Europeos sus alegaciones al Proyecto de Reglamento de etiquetado de los alimentos, ahora en tramitación.                               Â
El etiquetado de los productos alimentarios, a pesar de su cotidianidad, se ha convertido en una cuestión crÃtica desde el punto de vista de los derechos del consumidor. Incide en su derecho a la información -y, por tanto, en su derecho a elegir-. Pero, también, en su derecho a la salud e, incluso, en la protección de sus intereses económicos.
 Los últimos estudios realizados por CEACCU ponen de manifiesto que las etiquetas de los alimentos, tal como se presentan hoy, no sirven. Que, en opinión de los consumidores: contienen demasiada información de escasa utilidad, mientras que los datos que realmente se demandan no se encuentran o son ilegibles; que no ayudan para tomar decisiones de compra más saludables y contribuir a la prevención de enfermedades como las cardiovasculares o la obesidad; y que, en general, son confusas y poco claras. Es decir, que, de hecho, consumidor está comprando a ciegas.
La etiqueta ideal y las etiquetas-prospecto
Por eso no extraña que, preguntados sobre cómo les gustarÃa que fuesen las etiquetas, el 70 por ciento pide que fuesen “más claras”, un 60 por ciento que “sólo llevasen información útil” y un 54,9 por ciento considera necesario “que tuviesen la letra más grande”.
Que las etiquetas han ganado en complejidad con el uso de las declaraciones nutricionales y de salud, es un hecho constatable a la vista de los resultados de un reciente Informe de CEACCU en el que se analizaban 448 mensajes de este tipo. La media del número de declaraciones por producto era de 6,3. Sólo 1 producto mostraba una única declaración. Más de la mitad de los productos analizados (56 de ellos) incluÃan en su etiquetado un mayor número de menciones que esas 6,3 de media: con siete, ocho, nueve, once, doce, dieciocho, y hasta veintidós menciones por producto.
Pero la confusión no se debe sólo a razones cuantitativas. Frases como “Péptidos activos más calcio y potasio/Lo que da lugar a ayudar a controlar la tensión arterial”, “Dos raciones te ayudan a reducir el nivel de homocisteÃna, una sustancia que daña las arterias”, “Folic B ayuda a cuidar el estado de las arterias” o “Con DHA y ALA”… demuestran que los mensajes oscuros han saltado de los prospectos farmacéuticos a las estanterÃas del supermercado.
Esta profusión de datos no contribuye a ofrecer una mayor información, ni más útil sobre el producto. Por el contrario, de los posibles incumplimientos del Reglamento 1924/2006 detectados en ese estudio, el más reiterado se referÃa a la ambigüedad de las declaraciones: Hasta 139 alegaciones se situaban en esta categorÃa.
De este modo, la información obligatoria del etiquetado pasa a un segundo o tercer plano, en los productos con alegaciones nutricionales y de salud. AsÃ, la “denominación del producto” queda oculta bajo el brillo de las denominaciones de fantasÃa y la “lista de ingredientes” llega a presentarse casi ilegible.
Asà llegamos al etiquetado nada útil que hoy encuentra el consumidor en el mercado: Al tiempo que se destacan los aspectos menos significativos y más incomprensibles de los productos, los más útiles al consumidor, como es la información nutricional[1], o se presentan ocultos o incompletos.
En ocasiones, las tablas de información nutricional incurren en alguna de estas ambigüedades: Expresar las cantidades de nutrientes que contiene el producto respecto a una ración más pequeña que la que realmente comemos; omitir información relevante, como ocurre con la sal o el azúcar; comparar las cantidades que contiene el producto, con las cantidades diarias recomendadas para un adulto, en productos dirigidos especialmente a niños; o, respecto a la sal, también es confuso e induce a error que, en la información nutricional, nos informen de las cantidades de “sodio” que contiene el producto, y, sin embargo, para comparar con la cantidad diaria recomendada, nos faciliten la de sal, que es muy superior[2]
Demandas de los consumidores sobre la Propuesta de Reglamento de Etiquetado de la Comisión Europea
Las consecuencias de estas carencias en la información al consumidor a través de la etiqueta son evidentes. Los datos de la incidencia creciente de enfermedades como las cardiovasculares, la obesidad o la diabetes exigen un etiquetado más eficaz para que el consumidor pueda elegir con criterio. Algo que, según los datos expuestos, hoy no está garantizado.
La intensa labor de formación e información sobre hábitos saludables que venimos realizando desde las Asociaciones de Amas de Casa, Consumidores y Usuarios, pierde su eficacia cuando el consumidor no encuentra en el etiquetado de los alimentos la información que precisa (o esta no se facilita en las condiciones adecuadas) para favorecer unas decisiones de compra y consumo más convenientes.
En estos momentos, se está tramitando una Propuesta de Reglamento[3] que vendrÃa a solucionar estas carencias. En lÃneas generales, los planteamientos que defendemos para esta nueva norma son los siguientes:
1.- ETIQUETADO MÃS COMPLETO Y FIABLE: Debe asegurarse que el consumidor disponga de información en el etiquetado de la cantidad de calorÃas, azúcar, sal, grasas saturadas y trans y colesterol que el alimento le aporta. Estos datos deben ser obligatorios en todos los productos (incluyendo las bebidas alcohólicas, que legalmente están consideradas “alimentos”)
La denominación genérica “grasas vegetales” debe dejar de servir para ocultar el uso de aceites poco saludables (los de coco y palma…). En su lugar, debe ser obligatorio indicar, en la lista de ingredientes, las grasas realmente empleadas.
2.- ETIQUETADO MÃS LEGIBLE. Demandamos la presencia de la información obligatoria en el frontal del envase y estableciendo por norma un tamaño de letra (al menos de 3 milÃmetros), color y contraste.
3.- ETIQUETADO MÃS ÚTIL.  La Información nutricional debe ser completa, visible, y debe evitarse que se incurra en confusiones, bien haciendo referencia a raciones poco realistas bajo el eufemismo de “ración recomendada”, (por lo que la opción de la información por ración debe restringirse a aquellos que vengan envasados en unidades individuales como un bote de refresco o un yogurt), bien indicando Cantidades Diarias Orientativas para adultos si el alimento va dirigido preferentemente a niños.
4. ETIQUETADO MÃS SENCILLO. La información gráfica (por ejemplo por colores, como los llamados “semáforos nutricionales”) facilitan la comprensión que los consumidores demandan. Para que sea útil, debe servir para advertir gráficamente sobre el porcentaje (y si este es elevado) de estos nutrientes básicos (azúcar, sal, grasas saturadas y trans) respecto a las cantidades máximas recomendadas.
5.- “COMIDA RÃPIDA”. La información nutricional obligatoria también debe implantarse en los alimentos elaborados (hamburguesas, pizzas, palomitas…)
Esta Propuesta de Reglamento será votada en el Parlamento Europeo, en la Comisión de Salud y Medioambiente el próximo 31 de marzo. El texto definitivo, previsiblemente, será aprobado en el primer semestre de 2010, bajo la presidencia española de la Unión Europea.
El “valor nutritivo” del producto se encuentra entre los datos que los consumidores consideran más útiles de una etiqueta: asà lo estiman el 40,4% de los encuestados, después de “caducidad” (que es el más valorado, con un 89,3%) y la “fecha de envasado” (valorado por el 41,4%), según el estudio “El consumidor español ante el etiquetado alimentario”, CEACCU, 2007
La CDR de “sodio”  para un niño es de 1,4 gr., mientras que de sal, el máximo recomendado serÃan 4 gr.
“Proposal for a Regulation of the European Parliament and of the Councion the provision of food information to consumers” COM (2008) (Bruselas, 30.1.2008) Â